27.8.12

SI LA VUELTA SE LLAMARA TOUR




Jornada de descanso en La Vuelta. Día para sacar las primeras conclusiones de una carrera que se atisba emocionante y, sin sobresaltos,  para recuperar todas las fuerzas después de 9 etapas.
Lo primero que se le pasa a uno por la cabeza es la intensidad con la que se está corriendo, así como la energía que desprende cada uno de los finales de etapa. La propia clasificación general, con los 19 primeros corredores en 4:30 de diferencia así lo confirma, y los numerosos ataques cada vez que la carretera invita a hacerlo complacen al espectador.
No se puede negar que a la Vuelta le falta la grandeur del Tour, desde la mística de sus carreteras a los suculentos premios repartidos, pero por lo que se ha visto en carrera, esta edición no tiene nada que envidiar a la ronda vecina ni mucho menos. Volviendo al dato anterior, por ejemplo, Levi Leiphemer ocupaba la 19ª posición después de la primera jornada de descanso pero ya se encontraba a 9 minutos, lo que elimina a un gran abanico de corredores para la lucha de la general o el podio.
En el cajón honorífico, Wiggins y Froome ya hacían casi imposible cualquier movimiento ajeno a sus intereses, mientras que en La Vuelta tenemos que llegar al 6º puesto para encontrar un corredor, Dani Benítez del Katusha, que repita maillot. Así que los intereses de los corredores fuertes de la general, al contrario que en el Tour, no son para nada comunes y facilitan las emboscadas.
Quiero celebrar además que La Vuelta parece haber abierto un poco más las fronteras estos últimos años. Actualmente solo hay 6 corredores españoles en las 20 primeras plazas, aunque no sabría decir si es por falta de relevo generacional en nuestro pelotón, o porque la carrera despierta más interés entre los corredores extranjeros. Lejos quedan ya por fin los años en que el Top Ten era copado por más de un 70% de corredores españoles, llegando incluso a ocupar en la Vuelta que ganó Roberto Heras en 2004  unas poco valoradas 23 de las 25 primeras plazas. En cambio, el año pasado solo Juanjo Cobo estaba en las 8 primeras plazas, las cuales contaban con el actual podio francés, Wiggins, Froom y Nibali.
La internacionalización de la carrera conlleva que la prensa de los otros países también meta la nariz en algo más allá del Tour, consiguiendo más seguimiento en todas partes. Seguramente a ellos no les gustará por la mínima presencia de corredores franceses, pero que el Tour repartiera sus 17 primeras plazas después de la primera jornada de descanso a 14 nacionalidades distintas es un auténtico reclamo mediático. Aquí parece que empezamos a seguir una línea globalizada que debería conllevar buenos resultados a medio y largo plazo.
En el plano deportivo, Rodríguez seguirá pegándose para acumular los minutos que va a perder en la crono, lo que nos garantiza más espectáculo y fuegos artificiales en las cumbres. Me pregunto por qué no vuelve algún año a aTourizarse y batallar curva a curva también en los Alpes. Contador, que no va lógicamente lo súper que ha llegado a ir y Valverde son nuestras bazas más firmes para el rojo final, pero en el caso del murciano aún se puede esperar su maldito mal día en carreras de 3 semanas. Todos ellos intentarán ahogar a un Froome que está haciendo una de las mejores temporadas en las grandes vueltas en los últimos años desde el espectacular Carlos Sastre de 2008 con su Tour y podio en la Vuelta o NibalI en 2010 con Vuelta y podio italiano.
Con más de media carrera por delante y los 4 magníficos con ganas de marcha, esta Vuelta, sin tener que llamarse Tour, nos hará disfrutar mucho.

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