Jornada de descanso en La
Vuelta. Día para sacar las primeras conclusiones de una carrera que se atisba
emocionante y, sin sobresaltos,
para recuperar todas las fuerzas después de 9 etapas.
Lo primero que se le pasa
a uno por la cabeza es la intensidad con la que se está corriendo, así como la energía
que desprende cada uno de los finales de etapa. La propia clasificación
general, con los 19 primeros corredores en 4:30 de diferencia así lo confirma,
y los numerosos ataques cada vez que la carretera invita a hacerlo complacen al
espectador.
No se puede negar que a
la Vuelta le falta la grandeur del Tour, desde la mística de sus carreteras a
los suculentos premios repartidos, pero por lo que se ha
visto en carrera, esta edición no tiene nada que envidiar a la ronda vecina ni
mucho menos. Volviendo al dato anterior, por ejemplo, Levi Leiphemer ocupaba la
19ª posición después de la primera jornada de descanso pero ya se encontraba a
9 minutos, lo que elimina a un gran abanico de corredores para la lucha de la
general o el podio.
En el cajón honorífico,
Wiggins y Froome ya hacían casi imposible cualquier movimiento ajeno a sus
intereses, mientras que en La Vuelta tenemos que llegar al 6º puesto para encontrar un corredor, Dani
Benítez del Katusha, que repita maillot. Así que los intereses de los
corredores fuertes de la general, al contrario que en el Tour, no son para nada
comunes y facilitan las emboscadas.
Quiero celebrar además
que La Vuelta parece haber abierto un poco más las fronteras estos últimos
años. Actualmente solo hay 6 corredores españoles en las 20 primeras plazas,
aunque no sabría decir si es por falta de relevo generacional en nuestro
pelotón, o porque la carrera despierta más interés entre los corredores
extranjeros. Lejos quedan ya por fin los años en que el Top Ten era copado por
más de un 70% de corredores españoles, llegando incluso a ocupar en la Vuelta
que ganó Roberto Heras en 2004 unas poco valoradas
23 de las 25 primeras plazas. En cambio, el año pasado solo Juanjo Cobo estaba
en las 8 primeras plazas, las cuales contaban con el actual podio francés,
Wiggins, Froom y Nibali.
La internacionalización
de la carrera conlleva que la prensa de los otros países también meta la nariz
en algo más allá del Tour, consiguiendo más seguimiento en todas partes.
Seguramente a ellos no les gustará por la mínima presencia de corredores
franceses, pero que el Tour repartiera sus 17 primeras plazas después de la
primera jornada de descanso a 14 nacionalidades distintas es un auténtico
reclamo mediático. Aquí parece que empezamos a seguir una línea globalizada que
debería conllevar buenos resultados a medio y largo plazo.
En el plano deportivo, Rodríguez
seguirá pegándose para acumular los minutos que va a perder en la crono, lo que
nos garantiza más espectáculo y fuegos artificiales en las cumbres. Me pregunto
por qué no vuelve algún año a aTourizarse y batallar curva a curva también en
los Alpes. Contador, que no va lógicamente lo súper que ha llegado a ir y
Valverde son nuestras bazas más firmes para el rojo final, pero en el caso del
murciano aún se puede esperar su maldito mal día en carreras de 3 semanas.
Todos ellos intentarán ahogar a un Froome que está haciendo una de las mejores
temporadas en las grandes vueltas en los últimos años desde el espectacular
Carlos Sastre de 2008 con su Tour y podio en la Vuelta o NibalI en 2010 con
Vuelta y podio italiano.
Con más de media carrera
por delante y los 4 magníficos con ganas de marcha, esta Vuelta, sin tener que
llamarse Tour, nos hará disfrutar mucho.
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