Bradley
Wiggins plantó la Union Jack en París por primera vez, territorio aliado hace
70 años, pero que aún no había invitado a un británico a celebrar un podio del
Tour desde lo más alto. El pasado domingo, este ciclista nacido en Bélgica pero
inglés de adopción, hizo sonar el God Save the Queen en los Campos Elíseos.
La
victoria de Wiggins no ha sido ni mucho menos espectacular. Algunos le han
comparado con Indurain, pero lo más parecido a él es la capacidad innata de
mover plato en la solitud de la CRI. Pocos ganadores de la ronda francesa han
sido tan poco favoritos para el año posterior en tan poco tiempo como lo está
siendo el inglés.
Pero
tampoco hay que ser injustos. Tal como dijo, seguramente hemos echado de menos a
un Pantani reventando montañas desde los valles, pero sacar casi 3 minutos y
medio al segundo clasificado no lo consigue cualquiera. Nunca sabremos qué
hubiera pasado si Froome no hubiera vestido de negro, o si Nibali hubiera
tenido algo más de fuerza. O, simplemente, si unos tales llamados Contador y
Schleck hubieran tenido dorsal.
El
pasado octubre Christian Prudhomme presentaba recorrido del Tour encaminado a "aumentar el abanico de candidatos”. En
aquellos momentos seguramente Dave Brailsford, manager del equipo Sky, estaría
deshojando la margarita para escoger el futuro ganador. ¿El ligero o el
potente?
Evidentemente
la carretera dictaría sentencia, pero si observamos los gráficos posteriores
llegamos a la conclusión que, meses antes del inicio del Tour, la organización
ya pasó un primer filtro a los primeros favoritos para llegar de amarillo a
París.
Al
final del documento hay la comparativa de los últimos 7 Tours (desde el fin del
monólogo Armstrong) en relación a la diferencia de kilómetros entre puertos de
montaña y contrarreloj. Evidentemente habrá otros datos valorables, pero desde
un punto de vista puramente decisivo, la experiencia engloba los puertos
catalogados de 1ª o de HC como momentos de superioridad real para el escalador.
Así pues, se ha elaborado un resumen que ayuda a comprender la importancia del
tipo de recorrido en una prueba de este tipo y que, básicamente, intenta hacer
ver por qué no es tan extraño que en París se hablara inglés por un día.
Evidentemente
no se puede generalizar, y solo el hecho de haber conquistado la reina de las pruebas
ciclistas convierte a los integrantes del podio en superdotados en todos los
aspectos, pero según la carrera de cada uno es más fácil etiquetarles como
ciclistas escaladores o contrarrelojistas
Si
nos fijamos en los resultados vemos que el Tour 2012 tiene muchos más
kilómetros de CRI que otros, solo superado por aquel extraño 2006 y por el
vibrante de 2007. Así pues, si
añadiéramos a Landis, en esas dos ediciones habría cuatro corredores de clara
tendencia a las CRI, además de añadir el accidente Pereiro (absolutamente
sorprendente como merecedor del Tour) como otro ciclista cómodo contra el crono.
Así
pues, teniendo en cuenta el cartel de este año y el acorazado británico del Sky,
Wiggins era el máximo favorito para la victoria desde que se desveló el trazado.
Solamente el Evans del año anterior hubiera tenido alguna posibilidad.
Y
con los mismos participantes, ¿quién sería el ganador de una réplica de 2010 ó
2011, con diferencias de más de 180 kilómetros entre montaña y lucha contra el
crono? Entonces, incluyendo en el cuadro a Contador, solamente el mejor Menchov
o el todoterreno Evans se colaron en la fiesta privada de los ciclistas alados:
el español, los Schleck, Samuel, Voeckler, Cunego… ¿Qué papel hubiera tenido Wiggins?
Este
Tour ha echado de menos antiguos campeones, pero el nuevo portador del amarillo
jugó sus bazas a la perfección. Poco más hay que decir de alguien que ha ganado
el 90% de sus victorias de etapa contra el crono. Se resguardó en su escudero cargante Froome (humillarle dos veces
le convierte en poco leal) en momentos de dudas, y alzó un reivindicativo puño
al aire en su exhibición del penúltimo día. Al final, consiguió poner en París
la guinda a un pastel que llevaba su nombre desde hacía muchos meses.
¿Quién
interesará, pues, que cope el primer puesto en la rampa de salida de los
favoritos del Tour 2013? ¿Montañas o autopistas? ¿Piñones o platos? El próximo 24 de octubre, algunos no podrán ocultar una sonrisa.
Si hacéis click en las comparativas, se podrán ver en tamaño real. Son interesantes de ver!


